Mochilero (Parte II: Viejo amigo, nuevo viaje)
Es el sol. Comienza a calentar y sus rayos inundan es el cielo. El aire huele tan bien que no puedo para de sonreír; aventura, buen comienzo, nuevo amor y alegría. Mi dirección solo podía seguir una ruta, el bar McLorend’s. Allí encontraría a un viejo amigo de camino. Luis. Siempre carismático, alegre, hiperactivo, sincero y audaz. Extrañaba acariciar el viento, rozar los caminos, evocar historias del pasado con mi viejo amigo. Lástima que no podría acompañarme durante todo mi viaje, pues él ya había comenzado el viaje más interesante, particular y complicado de su vida. Ser padre de familia. Observo el letreo rojo, algo desgastado con el mismo menú que debería tener al menos 80 años. Me detengo un momento y pienso en lo inevitable ¿Algún día encontrare la indicada? ¿Mi gran viaje? Puede que esté más cerca de lo que deseo. Halo la perilla y junto con ella la maciza puerta de abeto. Crujen las bisagr...
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